A veces quedaban para no hacer nada.
O para hacerlo.
La nada es tan relativa que puede serlo todo.
¿Qué haces? Nada.
Nada que genere beneficio.
Nada que vaya a salvar el Amazonas.
Nada que pueda parar una guerra.
Nada que vaya a curar el sida.
Nada que arregle este jodido mundo.
Pero puedes responder "nada" y estar
podando el césped,
tendiendo las bragas,
cantando en la ducha,
poniendo una bomba,
limpiándote el culo.
A menudo "nada" es "nada que os importe".
Pues eso, que a veces quedaban para hacer nada.
Se enredaban en diálogos dialécticos
cuerpo a cuerpo
se despojaban de todo lo pretendidamente superior,
de todo lo inexistente que debían creer
(rutina, justicia, ropa, miedo, moral, protocolo) .
Se aferraban al devenir de sus propios latidos
abrazaban las infinitas posibilidades de su existir
aquí y ahora
y las celebraban.
Sublimación de lo lúdico,
carnaval del instinto más primitivo.
Negaban todos los dogmas que no cupiesen en un somier
aullaban consignas de exaltación a la vida,
sin buscar lo trascendente en sus rituales,
burlando a la fe y quedándose el éxtasis,
Ignorando a cualquier autoridad
que no fuese la del reloj que señala
el momento en que se debe dejar de hacer nada.
Os juro que hacían mucho.
Pero nada que os importe.
jueves, 21 de mayo de 2015
domingo, 17 de mayo de 2015
Arbeit macht frei
"Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie."
Theodor Adorno
"El trabajo os hará libres"- dicen las puertas del infierno en la Tierra.
(De uno de ellos).
(De uno de ellos).
Setenta años después no hay cenizas cubriendo el azul del cielo, no huele a carne quemada, ni se apilan contorsionados cadáveres tísicos esperando desaparecer en columnas de humo negro. No hay sombras con rostros de calavera realizando trabajos forzados, apiñados en barracones, rascándose las pulgas, comiéndose los miedos, consumiendo los días, esperando el milagro o la muerte.
Es imposible imaginar el horror setenta años después, pero jurarías que ese sauce llorón de la esquina no pudo haber elegido un lugar mejor para echarse a llorar.
Es imposible imaginar el horror setenta años después, pero jurarías que ese sauce llorón de la esquina no pudo haber elegido un lugar mejor para echarse a llorar.
Montañas de zapatos, de todos los tipos y tamaños;
piscinas de cepillos de dientes, cubiertos, prótesis;
madejas de pelo (parece ser que se hicieron muchas mantas con él);
maletas, marcadas con apellidos,
esperando vacías tras una vitrina a unos dueños que no volvieron a recogerlas.
No conozco el horror pero he visto su museo.
El parque temático del silencio, donde el visitante está tan sobrecogido que cualquier palabra o gesto carece de todo sentido, un insulto vacío, un escupitajo en la cara de la humanidad.
Hay un pasillo repleto de luchadores contra el horror. Te miran desde el marco de sus fotografías con sus trajes de rayas, sus triángulos rojos o rosas, sus estrellas amarillas, con sus nuevos nombres números sujetos en un cartel entre las manos. Algunos tienen los ojos brillantes, otros aprietan la mandíbula o tienen rostros tristes carcomidos por los augurios. Pero esos que te fascinan son los de la sonrisa, esos que fuera de cualquier lógica miran al verdugo que les dispara (de momento con una cámara) y aplican la filosofía del:
"Nuestra venganza es ser felices".
martes, 14 de abril de 2015
Elegía al fueguito que se propaga.
"Otros arden la vida con tantas ganas
que no se puede mirarlos sin parpadear,
y quien se acerca, se enciende"
Eduardo Galeano
Óyeme Eduardo,
estas cosas se avisan, se adelantan,
que me he quedado triste, con la mirada perdida,
con el titular de prensa atravesado en los párpados
y tu despedida atravesada en la garganta.
Ya no habrá quien nos encamine el paso
en dirección a la utopía,
que nos diga que el delirio es un derecho
que nos declare "hijos de los días".
Alguien tendrá que recordarnos que las manos son nuestras
aunque estén vacías,
que venimos de la tierra
y que somos todos indígenas con las venas abiertas,
Alguien que venga a explicarnos lo que engendra la violencia
alguien que señale claro a aquellos que la sustentan.
Óyeme Eduardo,
voy a hacer cosas chiquitas,
a transformar lo transformable y,
luego,
que se extienda bien el fuego.
Tu fueguito se ha apagado y, mañana,
no se reconcilian ya tu ayer y tu hoy
pero ardías la vida con tantas ganas
que quien lee tus páginas y
se acerca a tus palabras,
se enciende.
Gracias por sembrar fueguitos de alegría y lucha.
Los Nadie te lloran.
martes, 24 de marzo de 2015
Filosofía de bar
"Nuestra existencia no es más que un cortocircuito de luz
entre dos eternidades de oscuridad."
V.Nabokov
Ni todas las citas célebres proceden de grandes discursos,
ni todos las grandes reflexiones se extraen de elaborados ensayos.
A veces vale un reencuentro entre botellines en cualquier bar
de capital de provincia castellana-oriental,
para que dos genios alcarreños ebrios
sentencien la siguiente verdad:
(No, Wasel, ni siquiera esta vez fue Sun Tzu)
"¡Seguimos vivos!"
Dicho con esa entonación que parece añadir un "¡que no es poco!"
mientras posan sonriendo ante la cámara de fotos.
Y no es poco, joder.
"¡Seguimos vivos!", que lo es todo.
domingo, 8 de marzo de 2015
8M
"Perseguís a la gente de quien dependéis, preparamos vuestras comidas,
recogemos vuestras basuras, conectamos vuestras llamadas,
conducimos vuestras ambulancias, y os protegemos mientras dormís,
así que no te metas con nosotros."
Tyler Durden
Hoy ha hecho un día perfecto.
Un día perfecto para ser mujer; mujer consciente y luchadora,
para calzarse deportivas o tacones
y salir a la calle a gritar que la revolución será
feminista, o no será.
Hoy ha hecho un día perfecto para dejar los platos sin fregar,
para callar al acosador con la palabra, gesto o mirada más cortante,
para dejar de juzgar a las demás y avanzar juntas hacia adelante.
Hoy ha hecho un día perfecto para que revises tus machismos y
cuestiones tus privilegios frente a tus compañeras,
para que reconozcas la opresión y te decidas a luchar en mi trinchera.
Hoy hay hecho un día perfecto para descubrirte,
para disfrutar(te) y querer(te),
o para compartirte con quien quieras, como y cuando quieras,
que no hay normas, ni etiquetas, porque el amor no aprieta.
Hoy ha hecho un día perfecto para montar un aquelarre,
para bailar con las brujas y aullar con las lobas,
para quemar la Conferencia Episcopal,
para abortar a un alto cargo del PP
para cagarnos en la brecha salarial
para acordarnos de las que ya no están
para celebrar que somos muchas, somos tantas,
que somos cada vez más.
Que somos las hijas de Eva, las madres, las putas, las locas del coño,
las feminazis, las bolleras, las esposas, las solteras, las ancianas,
el segundo sexo, las que disfrutan del sexo,
las dejadas, las peludas, las flacas, las feas,
las histéricas, las fáciles, las estrechas,
las combativas, las guerrilleras,
las que se quedan para vestir santos,
las que se desvisten porque quieren,
las que siembran vida y recogen vuestras miserias.
Hoy ha hecho un día perfecto para luchar contra el patriarcado.
Y mañana, mañana también.
Michaela Meadow
jueves, 22 de enero de 2015
Coimbra
Te voy a contar la historia del mar que no era y la casa que era barco. Los desayunos eran en proa, que dicen que es el "Clube dos Poetas Mortos"... aunque allí estaban todos muy vivos. El anfitrión (¡oh capitán, mi capitán!) tiene la sonrisa más grande del mundo y una tripulación que se adormece en las terrazas de los bares al sol de enero.
Te diré que donde el mar no está hecho de olas, rompen contra las calles puñados de carcajadas, canciones desafinadas y acordes torpes de guitarra. Los gritos se leen en las paredes, en mil idiomas y caligrafías, y nadie los calla porque la ciudad está viva. Tan viva que baila cumbia, reggae o ska al ritmo de los fogones, y cualquier cocinillas o pinche es buen compañero de baile.
Te contaría que vimos reptilianos chupasangre y transformes alcohólicos y, aunque me digas que fue puro teatro... créetelo, porque allí no hay nada imposible salvo encontrar una república que no te deje los pies fríos y el corazón caliente.
Y te daré un consejo: no te levantes a contestar el teléfono que cuelga del techo porque, si te despistas, tu cama se convierte en zoo y tienes gatos y perros entre las colchas. Entonces alternas estornudos y sonrisas a partes iguales.
Y que siga la fiesta que aquí uno se embriaga a té hasta que el mundo se da la vuelta y no hay nada más divertido que emular a Da Vinci. Que quizás no doblemos herraduras con las manos pero ¿sabes qué? fuimos tan súper-hombres, tan súper-mujeres, que arreglamos el mundo varias veces y, después, nos descojonamos de todo aquéllo que no pudimos arreglar.
Nos reímos de lo injusto, de lo triste y del miedo. Nos reímos hasta de los muertos. Y no es que seamos frívolos o que nos ponga el humor negro (que también) es que, a pesar de todo, nosotros estamos vivos.
Que aunque el mundo es inmenso y hay mil caminos distintos y distantes, cualquier tren nocturno te lleva al puerto de un amigo.
¡Que não estas sozinho!
lunes, 1 de diciembre de 2014
Lunáticos de invierno
"De todas las cosas que he perdido
la que más menos extraño es mi cordura."
Mark Twain
Traigo el frío de los muertos en las manos, como siempre.
Quizás sea estufa tu jersey o quizás
quizás en su barco haya una fogata
o una botella de ron p'abrasarme las entrañas.
El té ya no sé si rojo o negro, por lo que pueda leerse en los posos,
Los divanes son para aburridos no para locos y las almohadas, en serio, las almohadas no escuchan.
Odio cuando los cuerdos van de psicoanalistas. Sin acento argentino ni hostias.
Te dicen que estás loco y entonces sí te da el brote psicótico.
No me jodas. La locura es elección personal, idiotas.
A veces.
A veces.
Pues eso, que me irrita la cordura de los rancios y lo demás
lo políticamentecorrecto y lo normal.
Sobretodo cuando es lo fácil.
Que llegue ya la primera nevada porque tengo estaciones de tren
y relojes atrasados y ochomiles de apuntes en precario equilibrio
y fideos en la tripa (¿quién cojones come mariposas?) nadando en café de máquina.
Y me sobran.
Y esta vez, sin sobrarme, me abundan las flaquezas
me esquivan las certezas.
Pero bailemos, Que es invierno.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



