domingo, 15 de abril de 2012

Solo la cultura da la libertad

Uno de los baremos con que se mide el nivel de desarrollo socio-económico de un país, o Índice de Desarrollo Humano, es la educación. No creo que a nadie le resulte extraño este dato, pues la cultura engendra personas libres y mentes críticas, por lo que un pueblo ignorante está destinado al atraso. En consecuencia, debería ser un asunto primordial para cualquier gobierno el proporcionar a sus ciudadanos una educación de calidad. Sin embargo, en los últimos años vemos como el papel de la educación está siendo subestimado por los gobiernos.

En los últimos meses hemos visto como los recortes en educación obligatoria han sacado a la calle a la “marea verde”: miles de profesores, alumnos y familias que, bajo el lema “escuela pública: de todos, para todos”,  han protestado por el ataque que ha sufrido este servicio público por parte del gobierno con la excusa de la austeridad.

Por su parte, la Universidad, también está siendo objeto de proyectos y reformas que degradan la calidad de la educación al poner a la institución en el punto de mira de los intereses económicos. El polémico Plan Bolonia se presentó como un avance en la estructuración de la educación superior: un modelo dinámico en el que prima la asistencia obligatoria, la enseñanza práctica y de mayor calidad enfocada a la salida al mundo laboral, que favorecería el aprendizaje del alumnado al establecerse un sistema de evaluación continua con pequeños ratios de alumnos por clase, que facilitaría el reconocimiento de títulos en Europa al homogeneizarse las titulaciones y la movilidad de estudiantes y personal del PDI o PAS en el espacio europeo.
A día de hoy, sin embargo, vemos que el Plan Bolonia ha sido un engaño, pues solo se han implantado determinados aspectos: suben las tasas de matriculación, se han reducido las horas lectivas, se eliminan asignaturas optativas, se masifican las aulas...
La integración en el Espacio Europeo de Educación Superior no ha sido más que un paso hacia la mercantilización de la Universidad, un objetivo que ya ni siquiera la ANECA (organismo encargado de aprobar los planes de estudio) se esfuerza en esconder: “[...] la universidad ya no es más un lugar tranquilo para enseñar, realizar trabajo académico a un ritmo pausado y contemplar el universo como ocurría en siglos pasados. Ahora es un potente negocio, complejo, demandante y competitivo que requiere inversiones continuas y de gran escala.”
Skilbeck 2001, pg.29

Cada día vemos como la Universidad se aleja de sus fines sociales y académicos, del carácter de espacio de cultura y saber que siempre ha caracterizado a esta institución, para ir amoldándose a un perfil que responde a la coyuntura e intereses del libre mercado, para transformarse en una fábrica de graduados listos para convertirse en engranajes del sistema.
La Universidad se privatiza a ritmo acelerado con la progresiva y silenciosa implantación de la Estrategia Universitaria 2015, que continúa lo empezado por el Plan Bolonia. Ya no se motiva el pensamiento crítico, ni el debate, ni el gusto de aprender por aprender; los profesores vomitan su temario como pueden para intentar completarlo en el tiempo record que suponen las 2h y media semanales que tienen, mientras los alumnos llegan, toman apuntes que más tarde memorizarán para plasmar en un papel el día del examen, y se marchan a casa sin más. No se incentiva el razonar, no se enseña a rebatir, a pensar, a ser crítico... solo a aceptar y asumir la información que se nos da.
Un conocido filósofo alemán describió, a mi parecer, la situación actual de la Universidad: "El sistema capitalista no precisa de individuos cultivados, sólo de hombres formados en un terreno ultraespecífico que se ciñan al esquema productivo sin cuestionarlo"
La Universidad debe servir al saber y no a los intereses económicos del sistema capitalista. Por eso creo fundamental recuperar la Universidad pública como espacio común de intercambio de opiniones, de debate, de una juventud con inquietudes, creativa y crítica.

"Solo el que sabe es libre, y más libre es el que más sabe. Solo la cultura da la libertad"
                                                 Miguel de Unamuno

miércoles, 4 de abril de 2012

Cosas chiquitas

Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable. 
                                                                                                                       Eduardo Galeano

lunes, 19 de marzo de 2012

Declaración de intenciones

Que no me importe ser oveja negra, es más, que luche por salir a trompicones del rebaño.
Que lo que pienso y lo que digo no lo desmienta con mis actos.
Que tenga siempre en mente que el verdadero sabor de la vida es solo para los locos. 
Que viva mucho, que duerma poco.
Que sepa valorar las cosas más sencillas, los pequeños placeres de la vida.
Que no venda mis principios por un sueldo miserable.
Que haga lo que haga no tenga que sentirme culpable.
Que pueda llegar a vieja y al mirar atrás no me arrepienta:
Que haya reído y haya llorado, que si no he cambiado el mundo al menos lo haya intentado.
Que haya abrazado a los míos, follado con amigos y bailado con extraños.
Que asuma que la juventud no depende de los años.
Que aprenda de cada persona lo poco o mucho que pueda enseñarme. 
Que la sonrisa de un niño sea el regalo más grande. 
Que no me conforme. 
Que tenga presente que el mundo no acaba en el horizonte. 
Que no me calle. 
Que sepa rebelarme ante las injusticias... y que nunca, nunca, me canse de perseguir utopías.

Que somos aquello en lo que creemos.
No lo olvidemos.


sábado, 17 de marzo de 2012

L'air avec parfum au chocolat

Tres días. Setenta y dos horas...quizá alguna menos.
Y ocho pies; cuatro pares de pisadas que caminan sobre les pavés, oscuros, como esos bajo los que se escondía la playa en 1968. Si alguien observase a esas cuatro sombras deslizarse lentamente por la ciudad juraría que no llevan más rumbo que el que dicta el instinto, la simple inercia de poner un pie siempre delante del otro. Pero no, nada más lejos de la realidad. De todas formas, es igual, tampoco hay nadie que las observe salvo el frío y el cielo gris de una ciudad que aún está empezando a despertar.
Los cuatro pares de pasos tienen un destino concreto y avanzan sin vacilar por un trayecto que han recorrido varias veces en las últimas horas, aunque saben que ésta va a ser la última vez. Al menos por un tiempo.
Las mochilas están llenas, tan apretado el contenido que hasta ha costado cerrarlas... y, sin embargo, no es importante. Lo verdaderamente fundamental no lo han guardado con el equipaje, ni en los bolsillos del abrigo, ni en la carpeta con planos y billetes de avión. Lo verdaderamente importante es lo que guardan en la memoria. Los recuerdos de una aventura, breve pero intensa, es lo que de verdad cuenta... lo que queda al final del viaje. Y es eso, precisamente, lo que saborean mentalmente mientras que, con cada paso, se alejan de lo vivido y se acercan a casa.
Caminan juntas, sí, pero en silencio.


Con la complicidad de los que saben que han compartido algo grande.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Y un poquito de humildad...


Nos creemos tan grandes y somos tan pequeños...
El latido de un mosquito en medio del universo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Cuestión de prioridades

Creo que cada persona, aun inconscientemente, tiene bien estructurada su lista de prioridades. Últimamente ha ocurrido que mis prioridades no parecen coincidir con las del resto y eso que a mi, obviamente, me parecen aspectos de suma importancia que todos deberíamos tener en los primeros puestos de nuestra lista.
Hay quién comparte esas prioridades pero en la práctica no se implica, lo que me hace pensar continuamente "¿hipocresía?"... Me da la sensación de que mientras unos se implican a fondo otros airean excusas para justificar su falta de ganas, de acción... autoconvencerse a sí mismos y evitar remordimientos. Y es que, está claro que cada uno tiene sus preferencias y unos compromisos que pesan más que otros...
Pero cuando se trata de un tema común, que interesa o afecta a todos, me veo obligada a tirar de nuevo de la gran frase:
"Quien quiere pone medios y quien no excusas".

domingo, 16 de octubre de 2011

Rescatado del cajón


COURRIR, CRIER, RÊVER, PLEURER, RIRE, AIMER, ÉCOUTER, BOIRE, CHANTER, DANCER, SÉDUIRE, VOLER, VOYAGER, LUTTER, CROIRE, CHANGER, EMBRASSER, ÉCHAPER, NAITRE, MOURIR... VIVRE!!